DEFINIENDO EL AMOR, FRANCISCO DE QUEVEDO

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

Francisco de Quevedo (1580-1645)

 

(Y con este poema cerramos febrero, el mes dedicado a la celebración del sentimiento amoroso)

1 comentario

Archivado bajo POEMA DE LA SEMANA

Una respuesta a “DEFINIENDO EL AMOR, FRANCISCO DE QUEVEDO

  1. Elvira

    Un claro ejemplo del juego antitético del barroco, aplicado al amor… aunque ya Petrarca los definía de forma parecida:
    No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
    temo y espero, y del ardor al hielo paso,
    y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
    nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.

    Prisión que no se cierra ni des-cierra,
    No me detiene ni suelta el duro lazo;
    entre libre y sumisa el alma errante,
    no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.

    Veo sin ojos, grito en vano;
    sueño morir y ayuda imploro;
    a mí me odio y a otros después amo.

    Me alimenta el dolor y llorando reí;
    La muerte y la vida al fin deploro:
    En este estado estoy, mujer, por tí.

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