EL HURONERO

Para cazar, introducía el bicho en las madrigueras. El cascabel sonaba, alejándose. Él escuchaba el tintineo. De pronto preparaba la escopeta. Los conejos, asustados, salían como un vómito de la negra bocaza del túnel. Caían, a lo lejos, en dos o tres sacudidas perfectas. Era un fino tirador. No erraba el tiro. Sólo había oportunidad para el tercer conejo, cuando la había.

En la noche buscaba al bicho. Oía el tintineo del cascabel. Le guardaba en la bolsa. Sabía que dentro del túnel todo estaba perddo. El hurón olía a sangre. Llevaría los bigotes manchados de entrañas.

Así, día tras día.

Una noche no regresó el huronero. Le encontraron, destrozado, mientras su bicho le lamía la sangre. Todos pensaron que había ido un lobo. El hurón conocía la verdad, pero su idioma era el de un cascabel que encontraron en el estómago del muerto. Pensaron que se lo había tragado.

Juan Quintana (1945)

Deja un comentario

Archivado bajo Microrrelatos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s