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¡A POR EL CURSO 2020_2021!

Comienza un nuevo curso escolar y retomamos las actividades de la biblioteca. Vamos despacio, adaptándonos a la nueva realidad que estamos viviendo, pero con más ganas e ilusión que nunca por volver a la rutina. Para empezar, os dejamos el microrrelato de los viernes. ¡Disfrutadlo!

21 DE AGOSTO DE 1622

Mentidero de Madrid,

decidnos: ¿quién mató al Conde?

(Lope de Vega)

Un joven de la nobleza, de cuyo nombre ya nadie se acuerda, preguntó al Conde de Villamediana qué podría hacer para perpetuar su nombre en la historia.

-Asesina a una persona ilustre y tu nombre será eternamente recordado – contestó.

Entonces el joven asesinó al Conde de Villamediana.

Enrique Anderson Imbert

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LA MONTAÑA o el poder de la fantasía…

El niño empezó a trepar por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.
-¡Papá, papá! -llamó a punto de llorar.
Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
-¡Papá, papá!
El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.
Enrique Anderson Imbert (1910-2000)

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ALAS

Yo ejercía entonces la medicina en Humahuaca. Un tarde me trajeron un niño descalabrado; se había caído por el precipicio de un cerro. Cuando para revisarlo le quité el poncho vi dos alas. Las examiné: estaban sanas. Apenas el niño pudo hablar le pregunté:
—¿Por qué no volaste, m’hijo, al sentirte caer?
—¿Volar? —me dijo— ¿Volar, para que la gente se ría de mí?

Enrique Anderson Imbert

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