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Juan Ramón Jiménez

DISTINTO

Lo querían matar
los iguales,
porque era distinto.

Si veis un pájaro distinto,
tiradlo;
si veis un monte distinto,
caedlo;
si veis un camino distinto,
cortadlo;
si veis una rosa distinta,
deshojadla;
si veis un río distinto,
cegadlo…
si veis un hombre distinto,
matadlo.

¿Y el sol y la luna
dando en lo distinto?
Altura, olor, largor, frescura, cantar, vivir
distinto
de lo distinto;
lo que seas, que eres
distinto
(monte, camino, rosa, río, pájaro, hombre):
si te descubren los iguales,
huye a mí,
ven a mi ser, mi frente, mi corazón distinto.

Una colina meridiana (1942-1950)

El actor Asier Etxeandia recita «Distinto» en el proyecto de la RAE y Condé Nast «Amamos la poesía»:

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LA CAJA TORCIDA

Tenía la manía bella de lo derecho, lo recto, lo cuadrado. Se pasaba el día poniendo bien, en exacta correspondencia de líneas, cuadros, muebles, alfombras, puertas, biombos.
Su día era un sufrimiento terrible y una espantosa pérdida de tiempo. Iba detrás de familiares y criados, ordenando lo desordenado. Comprendía bien el cuento del que se sacó una muela sana de la derecha porque tuvo que sacarse una dañada de la izquierda.
Cuando se estaba muriendo, suplicaba a todos que le pusieran exacta la cama en relación con la cómoda, el armario, los cuadros.
Y cuando murió, el enterrador le dejó la caja torcida en la tumba para siempre.

Juan Ramón Jiménez

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EL HIJO, DE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Yo me escondía, y tú venías buscándome, buscándome.

Cansada ya, como no me encontrabas, te enfadabas un poco y me decías: “¡Hijo, sal de una vez, que esto no parece ya un juego!”.

Y te ibas. Y yo me asomaba un poco por mi escondite, riendo.

Ahora tú te has escondido, ¡y qué bien! Y yo no te encuentro.

Te busco, y te busco, y ya sintiendo la noche, muy triste, te digo: “¡Madre, sal de una vez, que esto no parece ya un juego!”

Voy y vengo solo. Y tú, ¿te asomas, sonriendo, por tu escondite?

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