Archivo de la etiqueta: Poesía en tiempos de cólera

POESÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA, 19

LA PARTE MÁS OSCURA DEL CAMINO
He bajado al jardín en mitad de la noche.
Como puntas de lanza,
las estrellas marcaban el asedio
lejano pero exacto del olvido.
Justo al salir al frío de los árboles,
un zorro, al verme, se ha quedado inmóvil
en el césped umbrío.
Tras mirarnos durante unos instantes,
ha tomado, sin prisas,
la parte más oscura del camino.
Sus ojos y mis ojos son un enigma idéntico.
He pensado que a veces yo también
entré en otro jardín atravesando
el césped una noche y con mis ojos
sorprendí otra mirada.
Algo se busca. Por lo que yo sé,
sólo la dignidad.
La de la vida mientras se va yendo
hacia lo más oscuro del camino.

JOAN MARGARIT

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POESÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA, 18

ESTAMOS BIEN

La mañana, se pierde en la maraña.
Por la tarde, los niños de la calle.
Por la noche, la radio del vecino.
La oficina me pone casi muerta.
El silencio, se esconde en la repisa.
Yo no puedo, leer una novela,
y la gata que pare en el pasillo
y mi hermano que no tiene trabajo
y la niña que llora por la esquina,
mi cuñada me pide una cebolla;
en la puerta, que llama el del recibo.
No hay quien pueda vivir cómodamente.
El tranvía no llega casi nunca
y no llega tampoco con el sueldo;
la merienda borrose de la casa;
el periódico nos dice la noticia:
se avecina la garra de la guerra,
y yo digo: ¡Pues sí, lo que faltaba!

Gloria Fuertes, Aconsejo beber hilo, 63

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POESÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA 17

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas
que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas precisamente
lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones cuando
se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo
lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es
también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
Julio Cortázar, Poema, «Te amo ceja», Último round.

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POESÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA 16

                              Joan Margarit, Trabajos de amor.

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POESÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA 15

He venido para ver

He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.

Luis Cernuda

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